La salud, tal como la define la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo la ausencia de enfermedad o dolencia, es decir, se refiere al estado integral de un individuo.
El aspecto social de la salud y la enfermedad viene determinado por factores socioeconómicos y demográficos. En efecto, las enfermedades se presentan de forma diferente, aun dentro de la misma sociedad, y existen marcadas variaciones dependiendo de la edad, el sexo la raza, la orientación sexual y la localización geográfica.
Así, aunque uno de los grandes logros del siglo XX ha sido el aumento de la expectativa de vida de la población, unido a una importante reducción de la mortalidad por cause de la enfermedad, siguen existiendo enormes diferencias en cuento a calidad de vida y mortalidad entre los distintos grupos étnicos y socioeconómicos. A veces, por no tener acceso a los nuevos avances científico-tecnológicos, como las pruebas diagnosticas o tratamientos muy novedosos, y a veces por estar más expuestos a factores de riesgo.
Dichos factores se refieren a características y conductas personales que incrementan la probabilidad de enfermar. Algunos no podemos controlarlos, pero hay muchos en los que podemos influir para prevenir ciertas enfermedades.
