El Sistema Solar comenzó con la llamada nebulosa solar, una gran nube de
polvo y gases que giraba sobre sí misma y que, por acción de la
gravedad, empezó a colapsarse. El centro de la nube se fue contrayendo y
la temperatuyra fue en aumento. Cuando esta alcanzó los diez millones
de grados, se inició la fusión nuclear y nació una estrella, el Sol,
iluminando el entorno de gas y polvo que lo rodeaba y que, debido a la
fuerza centrífuga, había quedado convertido en un enorme disco aplanado,
denominado disco protoplanetario
Los planetas del Sistema Solar comenzaron a formarse a partir de ese disco circumstelar, mediante un proceso de acreción gravitatoria, en el que las partículas de polvo, de mayor masa que las moléculas de gas, fueron atrayéndose entre sí. Al unirse, iban formando una partícula más grande y de mayor masa, es decir, con mayor gravedad, que atraía otras más, generándose así un proceso en cadena que culminó con la formación de los planetas.
Así se formó la Tierra, hace 4570 millones de años. Inicialmente nuestro planeta estaba extremadamente caliente y en estado fundido, con lo que los elementos más pesados, como el hierro, se hundieron, mientras que los más ligeros subian a la superficie, dando lugar a una diferenciación de capas.
El núcleo del planeta está formado por una gran esfera de hierro y níquel. Su veloz giro funciona como una dinamo y es la causa del campo magético de la Tierra. Alrededor del núcleo, y compuesto de minerales silicatos, está el manto, la capa más gruesa. Por último, flotando sobre el manto debido a su menor densidad, se halla la corteza, con los continentes.
Hace 4400 millos de años, la corteza se enfrió lo suficiente para solidificarse. Pero los primeros océanos no se formaron hasta hace 3850 millones de años, que es la edad de las rocas sedimentarias más antiguas del planeta.


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