El ADN siempre aparece asociado a Watson y Crick, pero sus conclusiones
suponen la culminación de trabajos que llevaron todo un siglo y en lo
que participaron otros investigadores. De todos ellos, Rosalind Franklin es, sin duda, la gran olvidada. Doctora en química y física, Franklin era una experta en difracción de rayos X, técnica gracias a la cual obtuvo unas fotografías que revelaban de manera inconfundible, la estructura helicoidal del ADN. Estas imágenes llegaron a manos de Watson, quien, al verlas, intuyó la estructura de la molécula, pero Fanklin no lo sipo nunca. El trabajo de caracterización de la estructura molecular del ADN les valió a Watson y Crick el premio Nobel en 1962, pero sin Rosalind Franklin, muerta en 1958, a los 37 años, víctima de un cáncer de ovario, probablemente consecuencia de la poca protección radiológica con la qe se trabajaba en aquellos años.


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